Este local fue proyectado por el arquitecto navarro Miguel Ángel Gómara en los años 50, en total sintonía con las tendencias de estilo de la época, que sin duda debió tener gran repercusión en el momento de su inauguración.

El local fue muy frecuentado por industriales y otras personalidades de la ciudad, así como por célebres pintores y artistas. De ello deja fe el cuadro del pintor Jesús Basiano, el diseño original del arquitecto Gómara, y el mural bajorrelieve del memorable artista Crispín.

Ambos contribuyeron a la riqueza cultural del local. Por un lado tenemos el cuadro que aún se conserva de Jesús Basiano, que con grandes influencias de los artistas impresionistas del siglo XX, representa a Crispín subido en el andamio mientras Gómara observa cómo realiza el bajorrelieve de la pared que le encargó después de ver una película de Esther Williams.

Por otro lado el gran mural de Crispín, situado al fondo del local consigue crear un ambiente muy acogedor, ya que no escapa a las miradas de ninguno de los visitantes. Se plantea un paisaje submarino, donde podemos encontrar todo tipo de formas, tanto animales como plantas, o pequeños detalles que dotan a la obra de un gran realismo, como podrían ser las ondas de corriente de agua, o las pequeñas burbujas. En él dos son las formas predominantes: Por un lado el pulpo, ejecutado con gran maestría para crear las redondeadas formas de los tentáculos y el volumen del mismo, también el tiburón situado a la derecha es otra de las figuras más llamativas.
Para la decoración del local, plasmada por el arquitecto Gómara, se utilizaron elementos muy característicos de las intervenciones de esos años, como es el falso techo de sinuosas formas, los pilares forrados de gresite brillante o el gran lienzo de aplacado de lajas de mármol colocadas de canto con un nicho de madera que aloja el botellero.

Este histórico bar de Pamplona tiene un variado anecdotario que incluye desde grandes pérdidas patrimoniales a causa de las timbas de cartas o parchís, hasta la venta de ancas de ranas que eran guardadas vivas en un secreto pozo del sótano.