A aquellos que nos dedicamos a la gastronomía nos gusta mirar al pasado, quedarnos con lo bueno y aprender de los errores. Por eso ahora, cada vez damos menos importancia a consumir mucho y pagar poco, y nos importa más la procedencia de los productos. En la actualidad, miramos las etiquetas: queremos saber qué comemos y ofrecemos a nuestros clientes y, sobre todo, queremos que el producto haya sido cultivado correctamente y de la forma más natural posible.

Esta preocupación por la sostenibilidad está provocando que los restaurantes y la cocina de autor vuelvan a utilizar productos naturales. Esta corriente gastronómica está muy presente en nuestro restaurante de Pamplona, en el que nos preocupamos por que los productos sean frescos y no hayan sido tratados con conservantes artificiales.

Este movimiento no es nuevo, ya que hace años todos los productos que teníamos en casa venían de las huertas de nuestros abuelos y bisabuelos. Sin embargo, con el paso de los años y la aparición de grandes multinacionales alimenticias, esta tradición de los productos naturales se fue perdiendo dando paso a productos alterados. Nadie quería tomates feos, pimientos torcidos o berenjenas con formas extrañas. Por eso, se modificaban los productos para lograr la forma deseada, aunque esto significase cambiar el sabor de las frutas y verduras.

También se produjo un retroceso en este ámbito por culpa de la industria de precocinados. La sociedad iba con prisas y nadie tenía tiempo de cocinar, por lo tanto, se daba mucha menos importancia a la calidad de los productos.

No obstante, en los últimos años algo ha ido cambiando. Han empezado a surgir movimientos como el realfooding, o “comida real”, en el que los consumidores están dándose cuenta de lo negativo que es para la salud el consumo y el abuso de productos procesados. Se están volviendo a leer las etiquetas de los productos y a desechar aquellos con sustancias perjudiciales, como el aceite de palma, o los que abusan de conservantes y edulcorantes.

Hoy en día la gente está siendo consciente de que lo importante es comer bien y comer de verdad. Por eso, en Gastrobar Moka se apoyan las granjas ecológicas, que ofrecen productos recién cogidos de la tierra, pescados de granja que evitan la pesca furtiva y la extinción de numerosas especies, y carnes de denominación de origen que han sido criadas con piensos y pastos 100% naturales.

Todavía nos encontramos en la transición hacia una alimentación y una economía más sostenible. Pero no hay duda de que el primer paso ya está dado, la población cada vez está más alerta, y no se puede negar que lo natural vuelve a estar de moda.